Hola a todos. Sí, ya sabemos que somos unos malquedas: dijimos que volveríamos después de la pretemporada y nos hemos retrasado un poquito. Mil perdones. No se volverá a repetir. O eso esperamos.
Y volvemos en un momento en el que, no hace falta que os lo contemos, el fútbol español anda muy pero que muy revuelto. Los jugadores contra los clubes, los clubes contra los propietarios de los derechos (en adelante, Roures), y Roures pidiéndole pasta a las radios para dejarles retransmitir los partidos. Hoy voy a hablar de este último conflicto.
Desde el principio de los tiempos, las radios han accedido -salvo boicots loperianos y similares – libre y gratuitamente a los estadios de fútbol. Bien. Correcto. Eso es lo que los versados llaman el statu quo. Situación que ahora Roures quiere modificar. ¿Tiene razón? No lo sé. ¿Tiene derecho? Todo el del mundo.
Las radios aducen que se les impide ejercer el derecho a la información. Este argumento, que no dudo de qu
e muchos de los que lo enarbolan creen a pies juntillas, no es del todo exacto. Las radios pueden seguir informando. Nadie les prohíbe transmitir a sus oyentes cómo va éste o aquel partido. De hecho, si quieren pueden narrar el partido completo en diferido. O en directo desde el estudio mientras lo ven en la tele. Lo que se les prohíbe es narrar la totalidad del encuentro en directo. ¿Por qué? Porque ese derecho lo tiene Roures, comprado legalmente (desconozco si legítimamente). Y Roures -hasta ahora- se lo prestaba a quien quería. Ahora quiere pasta. Igual que se lo viene pidiendo, de toda la vida, a las teles.
Porque -me pregunto- ¿qué diferencia el fútbol televisado del fútbol radiado empresarialmente hablando? Quiero decir: ambos cuentan, con sus respectivas limitaciones y ventajas, un partido de fútbol. Ambos se financian mediante publicidad, que ven/escuchan sus espectadores/oyentes. Y aquí llega la diferencia: el 90% del fútbol en la tele es de pago. Nuestro querido pay per view. Y ese es el problema, amiguetes. El pay per view es sostenible. El pay per listen no. ¿Pagaríais por escuchar un partido por la radio? ¿Teniendo la posibilidad de pagar un poco más por verlo en la tele? ¿O pudiendo irte al bar y no pagar un euro? Sería el fin de la radio, sin lugar a dudas. Al menos, de la radio que conocemos. Adiós a los maratones radiodeportivos.
No me cabe la menor duda de que las partes implicadas buscan defender sus intereses de manera legítima. Por eso, porque no creo que haya mala fe por ningún lado, creo que no tienen otra opción que llegar a un acuerdo. Como hace un rato ha dicho Abellán, han de sentarse y hablar.
Pues que se sienten. Y que encuentren la solución. ¿Mi opinión? Entiendo las dos posturas. Entiendo la norma y entiendo también la fuerza de la costumbre, el statu quo o como queramos llamarlo. Pero hay que desbloquear esta situación. Roures tiene los derechos. Las radios generan ingresos publicitarios -ingentes, en algunos casos- gracias a las retransmisiones. Pues bien, una solución podría ser la siguiente: que se establezca un cánon, ajustado a las características de cada emisora -no va a pagar lo mismo una de las grandes que una humilde emisora local- fijado por arbitraje. Que ese cánon repecuta en los ingresos de los clubes de manera inversa a cómo lo hacen los derechos televisivos. Es decir, tocaría menos al Madrid o al Barça y más al Levante o al Alcorcón. Y así logramos que se le pase un poco el cabreo a Del Nido. Idílico, ¿verdad?
Todos tenemos recuerdos radiofónicos: carruseles, tableros, garcías, penaltis en la Condomina… la radio y el fútbol han estado siempre ahí, juntos. Y deben seguir. No al fútbol sin la radio. Y no a la radio sin el fútbol.
Una última reflexión, dedicada a los equipos más modestos de la LFP. Esos que- como decía el otro día José Luis Poblador en OndaMadrid- ahora impiden el paso de las radios a sus partidos, antes o después dejarán de formar parte de la LFP, y volverán al pozo de las divisiones inferiores. Y ahí suplicarán que se les dé bola. Que no se les olvide.
Bienhallados, amiguetes.
Aquéllos que aplaudían a Guardiola por ser comedido, educado y respetuoso en las ruedas de prensa, ahora le aplauden por contestar a Mourinho en los mismos términos y modos que utiliza el portugués.